
Además de sus propiedades beneficiosas para la salud (entre otras, efectos favorables sobre los radicales libres, disminución del colesterol “malo”, reducción del riesgo de trombosis y de la tensión arterial y minoración, en general, del riesgo coronario) el aceite de oliva modera el apetito, debido a su acción sobre una hormona que, a su vez, actúa en el cerebro. Esto puede aprovecharse, desde ya mismo, para mejorar la dieta; en el futuro, para el diseño de fármacos adelgazantes.
La investigación, publicada en la revista “Cell Metabolism”, ha sido fruto del trabajo de un grupo internacional de científicos dirigidos por Daniele
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